lunes, 16 de marzo de 2015

NUMEROLOGÍA

La numerología es una práctica adivinatoria que utiliza los números.1 Es un conjunto de creencias o tradiciones que pretende establecer una relación mística entre los números, los seres vivos y las fuerzas físicas o espirituales. Su estudio fue popular entre los primeros matemáticos, pero no se la considera ya disciplina matemática.  
Haciendo un poco de historia diremos que Hermes Trismegisto que vivió en Egipto en la más remota antigüedad, fue el padre de la sabiduría, fundador de la Astrología, descubridor de la alquimia y creador de la Numerología, según se le atribuye.
Luego, debemos a Pitágoras (s. V. a.C.) los fundamentos de la numerología. En sus viajes por Egipto y Oriente Medio, fue que obtuvo los conocimientos, de los guardadores de herméticas enseñanzas.
-Argumentos a favor:
Personas como San Agustín, teólogo, latino y una de las máximas figuras de la historia del pensamiento cristiano, apoyaba esta creencia, matemáticos como Pitágoras, y alquimistas como Hermes(su fundador) también creían.
-Argumentos en contra: 
Sesgo de observación. La «numerología», como cualquier otra “disciplina” que presume de adivinar el futuro, se basa en un sesgo de observación: no importan las miles de ocasiones donde sus predicciones no se cumplen, solamente se queda con las pocas donde sí. En ese mismo sentido, que algo predicho por la numerología se cumpla NO implica que los métodos seguidos sean correctos. 
Selectividad injustificada. Los «numerólogos» tan solo recurren a un sistema decimal y a números enteros y de carácter positivo. ¿Por qué? De ser así, este sistema tendría que tener una naturaleza universal. Sin embargo no solo no es así, sino que la «numerología avanzada» deja de lado constantes matemáticas muy importantes, como “pi” o “e”, de un valor indiscutible a la hora de entender desde la geometría más elemental hasta leyes naturales.
 Los números no saltan del papel. ¿Cómo puede un número escrito en un papel con simple grafito o tinta influir negativa o positivamente en un ser vivo? Y más aún, ¿Cómo puede, el número anteriormente mentado, tener una “resonancia” por sí solo como entidad más allá del papel o el material con el que ha sido escrito? 

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